miércoles, 12 de mayo de 2010

Roque Dalton

Quisiera llenar el blog con la poesía de un hombre de quien admiro su lenguaje.

Somos lo que decimos, no buscamos el uso DEL LENGUAJE POR EL LENGUAJE EN SÍ, buscamos las palabras que griten aquello que nos duele, que nos apasiona y que nos diga quiénes somos.

Dejo algunos poemas de un latinoamericano a 35 años de su asesinato....




Para un mejor amor

Nadie discute que el sexo
Es una categoría en el mundo de la pareja:
De ahí la ternura y sus ramas salvajes.
Nadie discute que el sexo
Es una categoría familiar:
De ahí los hijos,
Las noches en común
Y los días divididos (él buscando el pan en la calle, en las oficinas o en las fábricas; ella, en la retaguardia de los oficios domésticos, en la estrategia y la táctica de la cocina que permitan sobrevivir en la batalla común siquiera hasta el fin de mes)
Nadie discute que el sexo es una categoría económica:
Basta mencionar la prostitución, las modas,
Las secciones de los diarios que sólo son para ella o sólo son para él.
Donde empiezan los líos es a partir de que una mujer dice que el sexo es una categoría política.
Porque cuando una mujer dice
Que el sexo es una categoría política
Puede comenzar a dejar de ser mujer en si
Para convertirse en mujer para sí,
Constituir a la mujer en mujer
A partir de su humanidad y no de su sexo,
Saber que el desodorante mágico con sabor a limón
Y el jabón que acaricia voluptuosamente la piel
Son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm
Saber que las labores propias del hogar
Son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
Que la diferencia de sexos
Brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa cuando se conocen todos esos secretos que nos mantenían enmascarados y ajenos.









Acta



En nombre de quienes lavan ropa ajena

(y expulsan de la blancura la mugre ajena)



En nombre de quienes cuidan hijos ajenos

(y venden su fuerza de trabajo

en forma de amor maternal y humillaciones)



En nombre de quienes habitan en vivienda ajena

(que ya nos es vientre amable sino una tumba o cárcel)



En nombre de quienes comen mendrugos ajenos

(y aún los mastican con sentimiento de ladrón)



En nombre de quienes viven en un país ajeno

(las casas y las fábricas y los comercios

y las calles y las ciudades y los pueblos

y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes

son siempre de otros

y por eso está allí la polícia y la guardia

cuidándolos contra nosotros)



En nombre de quienes lo único que tienen

es hambre, explotación, enfermedades,

sed de justicia y de agua,

persecuciones, condenas,

soledad, abandono, opresión, muerte,

yo acuso a la propiedad privada

de privarnos de todo.





Juro que lo oí decir


«Salvo en una sociedad completamente justa,

lo mejor de la vida

es ser jefe.»

martes, 11 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010